Empresas industriales de Navarra compartieron en la última Mesa de Gestión de TICs del año cómo están afrontando la gobernanza de la IA, una cuestión que ha pasado de ser técnica a ser estratégica y que el Reglamento Europeo de IA ya convierte en obligación en materia de formación.
¿Los raíles frenan a un tren o son lo que le permite ir a 300 km/h? La pregunta que abrió la sesión resume bien el enfoque con el que las empresas que ya aplican IA están abordando su gobierno. No lo ven como una barrera que retrasa la adopción. Lo ven como el marco que permite acelerar sin perder el control.
La Mesa reunió a responsables de sistemas y transformación digital de empresas industriales navarras en torno a un reto que comparten: la IA ya está dentro de sus organizaciones, con o sin estrategia, y la cuestión es quién marca el camino. La sesión contó con la participación de Entelgy y de Cinfa, que aportaron dos miradas complementarias: la de quien acompaña a las compañías en estos procesos y la de una empresa industrial que ya ha recorrido parte del camino.
La IA no es una herramienta, es una capacidad
Tratar la IA como una herramienta lleva a implantaciones aisladas, departamento a departamento. Tratarla como una capacidad de la organización obliga a gobernarla. Esa diferencia marcó buena parte de la conversación.
Cuando la empresa no define un marco, el uso no se detiene: se desplaza. Es lo que se conoce como Shadow AI, el uso de herramientas de IA que la organización no ve ni controla, con lo que eso implica en protección de datos, cumplimiento y calidad de los resultados. El primer paso no es prohibir. Es hacer visible ese uso y darle un cauce.
Cuatro variables antes de escalar
Todo proyecto de IA debe mapearse con cuatro variables: tecnología, cultura, personas y procesos. Un proyecto que solo mira la tecnología puede funcionar en un piloto y fracasar al escalar.
La razón es sencilla. La IA no corrige los problemas de base de una organización: los amplifica. Con datos poco fiables o procesos mal definidos, lo que se escala es el caos, y a mayor velocidad. Para un directivo industrial, la implicación es clara: antes de elegir herramienta, conviene revisar la calidad del dato y la madurez del proceso al que se va a aplicar.
Primero el propósito, después el modelo de gestión
Las experiencias compartidas coinciden en el orden. Primero, un objetivo claro y alineado con la estrategia de la compañía. De ahí se derivan después los cambios organizativos, las políticas de uso y un modelo de gestión propio, adaptado a cada empresa.
Ese orden importa. Políticas sin objetivo acaban en burocracia. Objetivo sin políticas acaba en dispersión. En ese recorrido, el acompañamiento especializado resulta clave, y elegir bien a ese socio tecnológico de confianza es en sí misma una decisión estratégica, no un trámite de compras.
La mejor política contra el uso en la sombra es una alternativa que funcione
Si la organización restringe sin ofrecer nada a cambio, el uso de la IA sale del radar. Por eso invertir en licencias y en herramientas corporativas de calidad no es un gasto accesorio: es la medida más eficaz contra el Shadow AI. Las personas usan la herramienta oficial cuando es mejor que la que encuentran por su cuenta.
La otra pieza es el conocimiento. Contar con una red interna formada y actualizada permite que la adopción no dependa de iniciativas individuales. Además, la alfabetización en IA ya es obligatoria con el Reglamento Europeo, pero su valor va más allá del cumplimiento: es lo que convierte una licencia en uso real y bien hecho.
Saber dónde pisar
La sesión dejó una idea compartida por todos los asistentes: gobernar la IA no consiste en poner freno, sino en definir el espacio en el que la organización puede avanzar con seguridad. Las empresas que ya lo están haciendo no han empezado por la tecnología, sino por el propósito, los datos y las personas.
Desde la Mesa de Gestión de TICs de Fundación Industrial Navarra seguiremos facilitando este intercambio entre empresas para acompañarlas en un reto que no se resuelve en solitario, y para que la experiencia de unas sirva de camino a las demás.
Gobernar la IA no va de frenar. Va de saber dónde pisar.